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Hoffmann Instrumentos Musicales

Behringer

5 productos

Consolas, bafles, micrófonos, monitores de estudio y sintetizadores de una marca alemana fundada en 1989 con la idea de acercar equipos profesionales a más músicos.

Behringer: de un sintetizador casero a la consola de tu banda

A los 16 años, Uli Behringer armó su propio sintetizador, el UB-1. Después estudió piano clásico e ingeniería de sonido en Düsseldorf, y en 1989, en Alemania, convirtió un emprendimiento que había arrancado sobre la mesa de la cocina en Behringer. La idea era que más músicos pudieran acceder a equipos de nivel profesional, y ese sigue siendo el eje de la marca. A comienzos de los noventa llevó la producción a China, donde en 2002 abrió su propia planta en Zhongshan.

Ese primer sintetizador ayuda a entender por qué hoy tiene un catálogo tan grande de teclados y módulos: el Model D, el Pro-1, el DeepMind, la TD-3 o la caja de ritmos RD-8 retoman sonidos de los años setenta y ochenta. Pero el centro de la marca sigue siendo el sonido en vivo y la grabación:

  • Consolas digitales: la X32 salió en 2012 y, según la marca, se convirtió en una de las digitales que más rápido se vendieron. Hoy la consola insignia es la WING, de 48 canales con pantalla táctil, y la XR18 se maneja desde una tablet o una computadora.
  • EURORACK y EURODESK: consolas analógicas, con una perilla para cada función, para ensayos y fechas chicas.
  • EUROLIVE: bafles para bandas, DJs y salones. La línea empezó en 1999 con el B300, el primer bafle potenciado de la marca.
  • TRUTH: monitores para mezclar en casa o en un estudio chico.
  • ULTRAVOICE: micrófonos para voz e instrumentos en ensayo y escenario.

Antes de elegir una consola, contá cuántas cosas vas a conectar al mismo tiempo: voces, instrumentos, teclados, y algún canal libre por si la banda crece. Una analógica es directa y no tiene menús. Una digital suma ecualizador, compresor y efectos en cada canal, y guarda escenas, algo muy práctico si tocás en lugares distintos. En bafles, la primera decisión es activo o pasivo: el activo trae la potencia adentro y va directo a la consola, el pasivo necesita una potencia aparte. Y en monitores de estudio, el tamaño del woofer marca cuántos graves vas a escuchar: 5 pulgadas alcanzan para un cuarto chico, 8 rinden mejor en uno grande.

Contanos cuántos son en la banda y dónde suelen tocar, y armamos juntos una propuesta de consola y bafles que tenga sentido para eso.

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