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Hoffmann Instrumentos Musicales

Acemic

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Sistemas inalámbricos de un fabricante chino: micrófonos de clip para saxo, violín o flauta, monitoreo in-ear y transmisores para sacar cables del escenario.

Acemic: micrófonos que viajan pegados al instrumento

Un saxofonista que se mueve por el escenario tiene un problema concreto: si el micrófono está en un pie, cada paso cambia el sonido. Acemic Audio, un fabricante chino que según la propia marca trabaja en micrófonos inalámbricos profesionales desde 2007, armó buena parte de su catálogo alrededor de esa situación. Además de micrófonos de mano, de vincha y corbateros, hace modelos que se sujetan directo al instrumento y sistemas de monitoreo in-ear.

Los micrófonos para instrumentos, como el ST-5 para saxo, el DT-5 para flauta, el VT-5 para violín o el AT-5 para guitarra acústica, van montados con un clip en la campana o en el cuerpo. La distancia a la fuente queda fija, así que podés caminar, girar o tocar sentado sin que cambien el volumen ni el color. Para un cantante o un orador, en cambio, la solución está en los micrófonos de escenario: vincha, corbatero o de mano, en versiones analógicas y digitales.

El monitoreo in-ear va por otro lado: no capta nada, te devuelve la mezcla al oído. Acemic tiene sistemas mono, como el EM-D04, y estéreo, como el G5B y el S4A, este último con cuatro canales para que cada integrante de la banda reciba su propia mezcla. Si tocás solo o en dúo, un sistema mono alcanza; con banda completa, el estéreo te deja ubicar cada instrumento a un costado y escuchar con más claridad sin subir tanto el volumen. Los transmisores como el RT-1, que se enchufan en una salida XLR, sirven para eliminar el cable entre una fuente y la consola o un bafle activo.

Hay dos cosas para mirar en cualquier equipo inalámbrico. La primera es cuántos sistemas van a funcionar a la vez: cada uno necesita su propia frecuencia libre, y por eso existen los paquetes multicanal con combinador o distribuidor de antenas. La segunda es la latencia, sobre todo en in-ear, porque un retraso mínimo entre lo que tocás y lo que escuchás se nota enseguida. Revisá también la autonomía de las baterías si tus shows son largos.

Contanos qué instrumento tocás y con cuánta gente compartís el escenario, y vemos juntos qué sistema te sirve.

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